La actual carrera por conseguir materias primas para biocombustibles impulsada por los elevados precios del petróleo podría provocar un aumento del consumo mundial de biocombustibles del 30% este año y de un asombroso 70% para 2030, según revela un nuevo estudio de T&E. Esta respuesta a la crisis energética amenaza con trasladar presión adicional sobre los precios mundiales de los alimentos, cuando los precios del aceite vegetal ya se encuentran en su nivel más alto desde 2022. T&E advierte a los gobiernos de que corren el riesgo de cambiar una crisis de combustible por una crisis alimentaria.
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