No es oro todo lo que brilla, aunque ese resplandor provenga del mismísimo sol. La fuerte apuesta por las energías renovables que muchas empresas, instituciones e incluso particulares llevan años promoviendo en Galicia puede no ser tan segura como parece. Aunque la energía eléctrica entrañe algún riesgo, es la energía térmica la que mayores avances está presentando en términos de eficiencia. En Tecgal Enerxías, una empresa radicada en Lugo que lleva años instalando sistemas movidos por energías renovables en toda la comunidad, apuestan por analizar bien el contexto de cada obra y mantener la cautela.
Laura Aldariz, una de las responsables de la compañía, explica que la apuesta de la Xunta por construir una central de biomasa en la Praza de Avilés tiene mucho sentido. «Apostar por la biomasa como energía térmica es totalmente lógico en una ciudad como Lugo, donde los inviernos son muy fríos. Con esta iniciativa, además, se fomenta la economía circular, ya que la Consellería de Educación planea que desde las empresas que deforesten los árboles hasta los camiones que transporten la madera hasta la central sean compañías lucenses».
Hay que distinguir dos tipos de energía: térmica y eléctrica. Todos los inmuebles y principalmente las viviendas necesitan estos dos tipos de energía. La eléctrica para los usos de electricidad, y la térmica para los servicios de calefacción y ACS (agua caliente sanitaria), explica la ingeniera.
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