Los malos resultados de la industria del automóvil europea parece que están precipitando los acontecimientos en el seno de Bruselas, donde por primera vez en años han puesto oídos a la petición de los fabricantes y los países miembros para retener o al menos retrasar el calendario previsto para la electrificación del automóvil.
Hace ya seis meses que el seno de Bruselas inició una serie de reuniones con los fabricantes y con los países miembros de la Unión Europea en las que se están poniendo sobre la mesa problemas como las bajas ventas de coches eléctricos y la imposibilidad de cumplir con los objetivos de emisiones de CO2 que exige la Unión Europea.
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