Cuatro de cada diez (43,8%) de los 16.000 escuestados en el informe de 35 países distintos opina que prefiere los modelos de gasolina mientras que un 38,9 % se decanta por el diésel. Los híbridos apenas alcanzan el 10,4%, y los eléctricos se sitúan en un reducido 5,6%.
Entre los principales motivos para elegir un coche de combustión frente a un eléctrico sigue siendo principalmente la confianza y el menor precio. El 32 % de los participantes expresan que el precio les impide el cambio de modelo, el 26,7% expresó preocupación por la baja autonomía y el 21,1% señaló la escasez de puntos de recarga como principales motivos.
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