La CEOE trata de mantener siempre una equidistancia militar en aquellos temas que puedan enfrentar a sus socios. Pero, este verano, la asociación que preside Antonio Garamendi ha roto esa neutralidad en uno de los asuntos más peliagudos para el sector energético: los impuestos. La patronal se ha alineado con Iberdrola y ha elevado a la Comisión Europea un documento en el que reclama eliminar tasas a la electricidad y reformar el marco fiscal europeo para penalizar a las energías más contaminantes.
En su propuesta final, la CEOE habría retirado la alusión específica a los combustibles fósiles que, según algunas fuentes, sí figuraba en un borrador previo. Pero la propuesta definitiva es igualmente clara. «Revisar la Directiva sobre Fiscalidad de la Energía para garantizar que la tributación refleje el impacto ambiental y la intensidad de carbono de las fuentes de energía», reza el documento, que fue enviado a Bruselas en julio. En definitiva, que los gobiernos desincentiven el consumo de tecnologías que emiten más CO2, como el gas o el petróleo, por la vía de los impuestos.
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