Las ciudades generan grandes cantidades de residuos que comportan importantes impactos a nivel medioambiental, económico y social. Afortunadamente, el concepto tradicional de 'usar y tirar' está cambiando. En la era de las ciudades inteligentes y en el contexto de la transición hacia una economía circular, la gestión de los residuos ha pasado de ser un problema a convertirse en una vía hacia un futuro más sostenible.
Un claro ejemplo lo tenemos en Zaragoza. La ciudad aragonesa ha marcado un hito en la economía circular nacional y europea con la puesta en marcha de la primera biorrefinería urbana de la región. La planta, propiedad del Ayuntamiento de Zaragoza y ubicada en las instalaciones del Centro de Innovación Alfonso Maíllo y el Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza, tiene capacidad para tratar 15.000 toneladas anuales de residuos sólidos urbanos y lodos de depuradoras de aguas residuales.
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