Comprar un coche nuevo en España se ha convertido en un lujo reservado a unos pocos. Y no es una exageración: basta mirar los números. Mientras la inflación en España ha subido alrededor de un 17% desde 2018, y los salarios apenas un 11%, el precio medio de los coches en Europa se ha disparado entre 31,9 y el 35,5 por ciento. Nos referimos a los segmentos más populares: utilitarios y compactos. La brecha entre precio y salario nunca había sido tan brutal, y el sueño del coche nuevo parece hoy más un espejismo que una realidad.
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