El desarrollo de una tecnología de celdas de combustible de hidrógeno es muy costoso, en dinero y en tiempo. Los vehículos que se propulsan con esta tecnología, los poquísimos que hay, son espectacularmente caros, y qué vamos a decir de la red de repostaje de hidrógeno, salvo que es inexistente. Excepto en Dinamarca, donde Everfuel había planeado toda una red de hidrogeneras y había puesto ya unas cuantas en marcha, que ha cerrado por falta de apoyos estatales y por falta de vehículos propulsados por hidrógeno, ya que la oferta es prácticamente inexistente.
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