La ambición de ser una marca "eléctrica por completo" para finales de esta década se ha topado con la realidad del asfalto. Mercedes-Benz ha ratificado, a través de su director técnico, Jörg Burzer -quien asumió el cargo el pasado 1 de diciembre tras la jubilación de Markus Schäfer-, un cambio de rumbo fundamental: la convivencia pacífica y prolongada entre los motores de combustión y las baterías. Tras un periodo donde las ventas en mercados clave se mostraron volátiles, la marca alemana ha decidido que la flexibilidad sea su mejor herramienta de supervivencia
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