El sector de la automoción tiene una gran relevancia en nuestro país, siendo tractor de otros ecosistemas industriales. Así, el compromiso con la sostenibilidad va más allá de la fabricación de vehículos eléctricos o la instalación de cargadores de coches eléctricos. Los nuevos retos de la industria de la automoción implican la descarbonización de todos los vectores energéticos.
En este sentido, el Pacto Verde Europeo representa una oportunidad para alinear las políticas climáticas. También, para integrar, con un planteamiento holístico, las diversas legislaciones sectoriales: emisiones, energías renovables, infraestructura de recarga y repostaje, fiscalidad de la energía… Además, permite la localización de inversiones donde son más eficientes para reducir las emisiones de carbono.
El reto de la descarbonización en Europa
Los nuevos retos de la industria de la automoción suponen una transformación total de la cadena de valor del sector. Como consecuencia, los reguladores y, en particular, la Unión Europea (UE) están desarrollando medidas para impulsar el compromiso social y ambiental de las empresas.
Uno de los ejes principales de actuación de la UE en materia de sostenibilidad es el objetivo europeo de neutralidad climática (cero emisiones netas de carbono) para 2050. Este reto se materializa a nivel nacional en leyes como la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de Cambio Climático y Transición Energética. En ella se establecen los compromisos de España con la UE en materia de energía y clima con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050.
La industria de automoción española no es ajena al desafío medioambiental. El sector está enfocando sus estrategias y procesos en la reducción de la huella de carbono y las emisiones de CO2 de los vehículos.
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