En las últimas décadas, los vehículos con motor de combustión han experimentado una notable mejora en materia de eficiencia. En la actualidad, los coches nuevos que se venden en la Unión Europea emiten un 25% menos de CO₂ por kilómetro que los de hace quince años, según la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA). Esta reducción es fruto de la incorporación de motores que necesitan menos combustible, materiales más ligeros y sistemas de gestión electrónica que optimizan el consumo y las emisiones en cada trayecto.
Y las innovaciones no acaban aquí. Además de mejorar la eficiencia de los coches, el sector energético ha logrado desarrollar combustibles líquidos con origen 100% renovables, que pueden emplearse en cualquier vehículo de combustión sin necesidad de modificar el motor ni desplegar nuevas infraestructuras de repostaje, lo que facilita su adopción inmediata y demuestra que el futuro de la movilidad puede ser más diverso de lo previsto inicialmente.
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