El sector afronta un 2025 con el horizonte despejado tras las positivas matriculaciones de 2024. La bajada de los tipos de interés es el aliado para cerrar operaciones. En cambio, la posible subida del impuesto al diésel puede empañar el año. Al igual que la anulación de las ayudas del Moves en las ventas de eléctricos. Los fabricantes esperan que todo vuelva a su cauce y que el ejercicio vaya sobre ruedas
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