Más de siete meses después, Europa se asoma al invierno con el gas más caro desde 2022. El TTF holandés, la referencia europea, tocó el 13 de octubre los 86 euros por megavatio hora, con el empujón añadido de una parada imprevista en la planta noruega. Los almacenes de la UE están al 73%, menos de lo normal para esta época del año. Mientras, España ha cobrado protagonismo como puerta de entrada del gas en Europa. Falta saber si esa ventaja es duradera o un mero efecto de la guerra.
De depender de Rusia a depender del mar
Europa ya tuvo que buscarse alternativas en 2022. En 2021 Rusia vendía a la UE cerca del 45% del gas que importaba, y buena parte de ese hueco se cubrió con GNL traído en barco. El problema es que una parte importante de ese gas sale del Golfo Pérsico y tiene que atravesar Ormuz. Por eso, cuando Qatar paró Ras Laffan tras los ataques con drones iraníes, el TTF se disparó un 35% en un solo día y pasó de los 60 euros. Por Ormuz circula en torno a una quinta parte del GNL mundial, y la EIA estima que el cierre afecta a más de 10.000 millones de pies cúbicos diarios, cerca del 20% de la oferta global.
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