La autonomía extendida no es una tecnología nueva. Los aficionados al automóvil con inquietudes técnicas, y que tengan memoria, recordarán seguro el Opel Ampera de 2010. O el Chevrolet Volt que era en esencia el mismo coche. El Ampera llegó a Europa y el Volt iba dirigido al mercado norteamericano. Con poco éxito comercial, lo cierto es que tal vez se adelantaron a su tiempo.
Ahora, en un panorama algo incierto en Europa por la evolución de las ventas de coches eléctricos, en parte por el precio elevado de algunas gamas, los automóviles de autonomía extendida pueden convertirse en un actor inesperado. De hecho, los fabricantes chinos ya lo consideran una tecnología más que viable.
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