Este avance, desarrollado por la investigadora Carrie Hall del Instituto Tecnológico de Illinois, en Chicago, promete una revolución en la industria del transporte. Gracias a un sistema basado en inteligencia artificial y modelos computacionales simplificados, los motores diésel pueden adaptarse automáticamente a diferentes combustibles sin comprometer su eficiencia. En lugar de depender exclusivamente del diésel convencional, los conductores podrían optar por alternativas más ecológicas con una simple actualización de software.
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