A partir del año 2035 no se podrá vender en España y Europa coches nuevos con un motor térmico, ya sea gasolina, diésel o híbrido. El objetivo es reducir las emisiones perjudiciales para el medioambiente, algo a lo que también ayuda la tecnología. Si recientemente se dio a conocer un invento para que los vehículos diésel contaminen tan poco como un modelo eléctrico, ahora unos ingenieros han ofrecido otra alternativa: un sistema para que los motores diésel funcionen con un 90% de hidrógeno.
Un equipo de ingenieros del Laboratorio de Investigación de Motores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) de Sídney, en Australia, ha logrado convertir un motor diésel para que funcione como híbrido de hidrógeno y diésel. Un ingenioso sistema en el que han trabajado durante 18 meses y que, como resultado, permite reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en más de un 85% en el proceso.
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