El uso de biocarburantes en el transporte, se ha convertido en una de las soluciones para aumentar el peso de las renovables en este sector y reducir sus emisiones en estos momentos de transición energética. En marzo del pasado año, el Gobierno estableció que la obligación de penetración de biocarburantes sobre el total de ventas de combustibles en el transporte por carretera para 2021 fuera del 9,5% y del 10% para 2022, en línea con los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que fija una cuota mínima de renovables en el transporte del 28% en 2030, mientras que la Directiva de Energías Renovables (REDII) fija ese objetivo en un 14% como mínimo. Descubre todos los contenidos dela nueva edición de elEconomista Energía
En los seis últimos años, el fraude en el cumplimiento de los objetivos de biocarburantes ha alcanzado niveles preocupantes. Según José María Gordo, presidente de la Asociación Operadores Independientes del Sector Energético (UPI), "del cierre del ejercicio 2020 realizado por el Ministerio, se desprende que un 7% de los operadores al por mayor de productos petrolíferos (12% de los operadores con actividad), no incorpora total o parcialmente al carburante fósil el porcentaje obligatorio de biocarburante, ahorrándose el defraudador la diferencia de precio entre uno y otro, más los costes asociados a la mezcla.
Esto supone que, aproximadamente, un 4% del producto que va a mercado no lleva el bio obligatorio (por el hecho de que unos operadores vendan más que otros)"
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