Se admitía así la posibilidad de que la reducción de emisiones del 100% propuesta se redujera a un 90%, eso sí, buscando formas de compensar esas emisiones que aún se seguirían generando admitiendo una reducida cuota en las ventas de coches que aún emplearían motor de combustión.
Nuestro análisis fue inmediato y contundente. El plan propuesto por la Unión Europea seguía siendo una prohibición absoluta y de facto de los motores de combustión interna que, como mucho, quedaría restringidos a un papel casi marginal.
Ola Källenius, CEO de Mercedes-Benz, no ha tardado en lanzar una advertencia, temiéndose lo que todos nos estamos temiendo y apuntando a la reducción de emisiones prevista para el 2035: «el 90% no debe convertirse en un 100% encubierto».
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