La principal conclusión del encuentro fue contundente: la cadena de valor del biometano en el transporte ya está plenamente operativa, mientras que el principal obstáculo continúa siendo la lenta tramitación administrativa que dificulta el desarrollo de nuevas plantas de producción en España.
Los participantes coincidieron en señalar que el biometano ya no constituye una solución de futuro, sino una realidad plenamente implantada. La red española de estaciones de servicio de gas ya permite el suministro de biometano, de manera que cualquier vehículo impulsado por gas puede utilizar este combustible renovable de forma inmediata, reduciendo sus emisiones sin necesidad de modificaciones tecnológicas.
Puede leer la noticia completa en ENERGÉTICA 21

