La Comisión Europea incluyó en su propuesta del pasado julio que se pudiera utilizar a partir de 2036 una contribución limitada del 3% para los créditos internacionales de alta calidad (los conocidos como mercados de carbono), lo que en la práctica supone permitir a los países comprar a terceros países estos créditos mediante la inversión en proyectos sostenibles.
Sin embargo, esta flexibilidad fue considerada insuficiente por países como Italia, Polonia o Francia que en las negociaciones han presionado para elevar este porcentaje, pese a que otros socios como España no veían con buenos ojos ningún tipo de relajación.
Puede leer la noticia completa en MUNDO PETRÓLEO

