En la Cumbre del Clima de París de 2015 se acordó que todos los países se comprometían a reducir sus emisiones contaminantes generadas por el consumo de combustibles fósiles. En muchos casos, estos diez años han supuesto un cambio significativo en sus políticas de descarbonización, pero en otros tantos no. Lo más inquietante es que tampoco ahora, tras la recientemente celebrada cumbre de Brasil, -la COP 30-, los compromisos internacionales para reducir consumos fósiles se han incluido en la declaración final.
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